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FEEDBACK, ESCUCHA Y ACCIÓN

  • 2 days ago
  • 1 min read

Dar retroalimentación no es corregir: es construir con ajuste y acompañamiento. El feedback sano no existe para “tener razón”, existe para que algo mejore. Cuando se da bien, fortalece claridad, confianza y desempeño. Cuando se da mal, genera resistencia, vergüenza o cumplimiento superficial.

Si corriges sin apertura, el mensaje no entra. Si generas apertura pero sin corrección, el vínculo se cuida, pero nada cambia.

La justa medida aparece cuando se distinguen dos cosas: apertura y corrección. Si corriges sin apertura, el mensaje puede ser cierto, pero no entra. Si generas apertura sin corrección, el vínculo se cuida, pero nada cambia. Un buen feedback combina ambas cosas: clima suficiente para escuchar y punto suficientemente claro para ajustar.


La escucha, en este marco es una herramienta para decidir con precisión. Escuchar bien no significa explorar sin fin; significa entender lo necesario para intervenir con criterio. Por eso tu material enfatiza preguntas concretas, contexto y versiones, pero también la necesidad de no volver la conversación eterna. La escucha madura afina sin dispersar.


Y para que la buena escucha y el feedback se conviertan en resultados, se necesita cerrar con un acuerdo mínimo y el seguimiento. Qué se ajusta, cómo se ve, cuándo se revisa. No para perseguir, sino para avanzar.


 
 
 

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