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¿Desde dónde ponés los límites? Tres mecanismos que vale la pena conocer

  • May 10
  • 2 min read

Cuando tenés que poner límites:

¿Desde dónde los ponés?


El problema rara vez es la capacidad de poner límites.

La realidad demuestra que los líderes sí los ponen — pero no saben nombrar el mecanismo que ya usan para hacerlo.


El 44% rechaza la idea de que los límites producen estabilidad.


Durante mucho tiempo asumí que ese rechazo era una limitación. Que no toleraban la tensión de sostener un límite, o que les daba  incomodidad marcar la cancha.


Los datos me contradijeron.


El 63% de quienes rechazan esa opción no rechaza los límites. Rechaza la teoría de que los límites producen estabilidad. Tienen otra teoría sobre cómo llegar al mismo resultado. Y en la mayoría de los casos, esa teoría funciona.


Algunos dicen que la estabilidad es un efecto de la comunicación positiva, no de los límites. Otros dicen que la palabra "límite" nombra restricción, no orden. Otros trabajan en contextos tan cambiantes que la estabilidad como meta activa contradice la naturaleza de su trabajo.


El segundo mecanismo: el estilo es identidad.


Hay líderes que no rechazan la estabilidad como meta.

Tampoco la argumentan.

Simplemente no les surge como pregunta.


Cuando les preguntás por qué son tan directos al marcar la cancha, la respuesta más frecuente no es una convicción ni una estrategia.


Es una declaración.


"Siempre acostumbro marcar la cancha desde el inicio."

"Hay cosas que se tienen que hacer y punto."

"Así soy yo."


No hay argumento detrás. No hay teoría sobre el efecto de la claridad. Hay modo.


El 70% de quienes encuadran con firmeza directa lo hacen desde este lugar. La firmeza es quiénes son — no una herramienta que eligieron.


Dos mecanismos distintos. El mismo punto de llegada:


El trabajo no es reemplazar cómo ponés los límites.

Es nombrar el mecanismo que ya tenés — para que el equipo también pueda verlo y sostenerse en él cuando vos no estás.


El tercer mecanismo: los límites como convicción.


Hay un tercer tipo de líder que no encaja en ninguno de los dos anteriores.


No rechaza la estabilidad como resultado.

No opera desde la firmeza como modo natural.


Tiene una teoría.


Cuando le preguntás por qué define con tanta precisión qué se espera de cada rol, por qué insiste en que los acuerdos queden explícitos, la respuesta siempre tiene la misma forma:


"Si no se delimita, no se puede medir."

"La claridad facilita el funcionamiento."

"Si yo no lo tengo claro, van a haber confusiones."


No es identidad. Es la convicción sobre el efecto de la claridad.


El líder que opera desde esta convicción puede explicar el criterio detrás del límite. Puede enseñarlo. Puede transferirlo. El equipo no solo sabe que el límite existe — entiende por qué existe, y puede sostenerlo sin que el líder esté presente.


Pero tiene un costo que no siempre se ve.


Hay momentos que requieren velocidad y en equipos que ya tienen el criterio incorporado, a veces el proceso formal enlentece más de lo que ordena.


Preguntas para pensar:

¿La estructura que construís le da autonomía al equipo, o genera dependencia de que vos siempre tengas todo claro primero?


¿Hay momentos donde el proceso formal llegó tarde — o sobró?


Alfred Kaufmann coach ejecutivo límites y liderazgo de equipos Costa Rica
Alfred Kaufmann coach ejecutivo límites y liderazgo de equipos Costa Rica

 
 
 

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